La ciudad de la lluvia eterna…

Final Fantasy IX es un videojuego, una obra de arte, y, sobre todo, Filosofía pura. Freya es una habitante de Burmecia es el reino de la lluvia eterna. Una ciudad-estado donde llueve siempre, a cada instante, durante cada segundo.

Burmecia es invadida y devastada, aniquilando a todos y cada uno de sus pobladores salvo a Freya, último habitante con vida. Final Fantasy IX es una oda a la vida, en todas sus caras y complejidades, por ello recomiendo la disertación realizada por Kefka: http://legendsk.com/final-fantasy-ix-y-su-reflexion-sobre-la-muerte/ En las próximas líneas me gustaría expresar mi interpretacóin y mi visión de Freya y Burmecia como narración del individuo frente a la devastación de su vida.

Los paísajes grises, lluviosos, devastados reflejados en el videojuego de Square Enix suponen una metáfora que no debemos dejar pasar para explicar el caracter de Freya, triste, melancólico, solitario y reflexivo. Freya recuerda contínuamente todo lo que tuvo y que ha perdido, que ya no volverá. Y es que nuestra vida es todo aquello que nos rodea y se relaciona con nosotros desde el mismo momento en el que naces. Son tus padres, son tus abuelos, tus tíos, tus hermanos, tus primos… en definitiva, el Estado del Mundo en el momento exacto en el que comienzas a vivir. El Mundo, ese Mundo, es nuestra Burmecia particular.

El tiempo, que avanza sin piedad, provoca cambios en nuestro universo vital, decide declarar la guerra a Burmecia, y la bombardea sin piedad. El tiempo siempre gana todas y cada una de las guerras que decide librar. Nuestros abuelos morirán, nuestros padres morirán, nuestros primos y nuestros tíos desaparecerán, nos abandonarán hasta que no quede nada de ellos, salvo ruínas que recorrer bajo una lluvia de nostalgia, la misma  con la que Freya recorrió las calles de su antiguo hogar. La misma con la que alude contínuamente a su vida pasada.

Pero nuestra vida no es únicamente destrucción, sino también creación. El destino nos da amigos, pareja, compañeros, camaradas que pasan a formar parte de tu realidad tras nacer. Sin embargo, el final siempre es el mismo: los amigos, tu pareja, tus camaradas eástn condenados a ser destruídos por el tiempo, muchos de ellos desaparcerán un buen ída, otros quedarán contigo hasta el final, hasta que llegue el momento de tu expiración; o tal vez les veas morir.

Y es que, en esta lucha de recuerdos nublados y paisajes gristes, estamos solos. Estamos solos, completamente solos. Es un reto a emprender en solitario,  nuestra Gran Travesía en la vida. Burmecia es nuestra, pero no está bajo nuestro control. Sin previo aviso, sin que nadie nos pida permiso, irá convirtiéndose en ruínas, y nada quedará tras ella. Seremos Freya, el último vestigio de nuestro propio Mundo.

No obstante, somos Freya pero también, y a la vez, somos Burmecia. Somos Freya en nuestras vidas, y Burmecia en las de los demás. Sobre nosotros también lloverá, cuando desaparezcamos, seremos ruínas, recuerdos bajo nublos, restos empapados de lluvia, paisaje en los recuerdos de otras Freyas.

Freya FFIX

P.D: En memoria de. mi abuelo