Pan, trabajo, música y libertad

Cuando ideé este blog, quería poner a la música como elemento importante del mismo, como un lubricante que colaborar a la mejor introducción del contenido en formato texto que viene a continuación.

Yo, realmente no tengo ni pajolera idea de música.Siempre he vivido pensando que esta no me gustaba, aislado de ella. La primera vez que escuché una canción por voluntad y gusto de escuchar algo, ya había superado los 18 años y alguno más. Tampoco soy capaz de identificar un instrumento ni aunque me lo pongan delante de mis narices, y no hablemos ya de saber distinguir la calidad de lo que escucho (para mi, Metálica y un grupo de adolescentes que lleven cuatro días tocando suenan igual).

Con todo esto, vengo a decir que no es la intención de este blog venir aquí a venderme como experto y autoridad capacitada para hablar de la música que encajo en cada entrada. Y por ello rara vez hablaré o analizaré ningún tema (rara vez, alguna vez sí que lo haré y hoy es una de estas excepciones).

Sin embargo, la música se me apareció de la misma forma a la que Moises se le apareció Dios. En mitad de un desierto, que era mi vida en aquel momento, y de forma inesperada. En aquella época la gasolina que alimentaba los motores del desarrollo de mi pensamiento, de mi visión sobre la vida y de mi ideología eran los libros y los medios de comunicación. Nietzsche por aquel entonces se encargaba de romper a martillazos mis pensamientos, y ciertamente asentó las bases para mi revolución personal, que sería impensable sin la música.

Cuando mis pensamientos anteriores se tambaleaban y se derrumbaba mi concepción sobre la vida, llegó Lorenzo Morales (Muertos de Cristo) y arrasó con todo. ¿Quién me lo iba decir?. La música, a la que nunca me había dignado a mirar, me llevó a ser todo lo que soy hoy. Lorenzo abrió el camino que después empezaron a llenar otros grupos, luego vinieron los cantautores y luego la música, en general.

Y es que no se puede entender la historia de la humanidad sin la música. Pero yo voy más allá, me gusta pensar que tiene un papel clave en la historia contemporánea. La música no es solo el lubricante de este blog, ha sido el lubricante que ha dotado de naciones de valiosas herramientas para construir los espíritus nacionales, que ha alentado a las masas a la revolución o al inmobilisimo. La música es un cañón codiciado por quien quiere cambiar las cosas (o no cambiarlas) y es que, al final, tan político es que en las radios controladas por la Generalitat de Catalunya escuches a Lluis Llach como que en una discoteca se escuche La Gozadera a altas horas de la noche.

Si la música fuese irrelevante, Victor Jara probablemente habría muerto, por disidente, pero no le habrían cortado la lengua para que callara. Si hubieran callado Raimon, Paco Ibañez, Jarcha, Victor Manuel o Chicho Ferlosio la transición en España, la memoria de la lucha antifranquista, estaría más olvidada. Si no hubiera sonado la orquesta del Ejército Rojo seguramente habría sido muy complicado asentar el nacionalismo soviético.

Ciertamente, cuando Lenin gritaba a las masas Pan, Trabajo, Tierra y Libertad había algo más que no mencionaba, pero que posteriormente tuvo en cuenta: Música. Y es la música hoy en día una esperanza auténtica de volver a desencallar el motor del cambio y y ponerle una marcha más al camino que nos lleva a la Revolución de la Sociedad.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s